El principio de una lavandería autoservicio:
Una lavandería autoservicio pone a su disposición lavadoras y secadoras profesionales que usted mismo utiliza, sin cita previa y sin personal presente en el local. Usted trae su ropa, pone en marcha el ciclo según la temperatura que necesita y se marcha con la ropa limpia y seca, normalmente en menos de una hora. Nuestras pequeñas máquinas MIELE de 6 kg permiten además seleccionar programas tan precisos y largos como los de casa. Nuestras máquinas PRIMUS de 8 kg le hacen ganar tiempo, con programas de 30 minutos como máximo.
Todo está pensado para su comodidad y para el volumen de ropa: máquinas de 6, 8 o 18 kg y secadoras de 14 kg. En todos los casos, lavar o secar aquí será más rápido que hacerlo en casa. Y siempre con un centrifugado potente pero respetuoso con sus tejidos.
Las etapas, por orden:
Primero separe la ropa blanca de la de color, deje aparte los tejidos delicados y vacíe los bolsillos. Elija una máquina adaptada al volumen que va a lavar y reparta la ropa sin apretarla. Añada el detergente: el suyo, o el de los dos dispensadores disponibles en el local (detergente líquido o en pastillas). Cierre la puerta, seleccione el programa e introduzca el número de la máquina en la central de pago. Pague con monedas o billetes y recoja su cambio.
El ciclo arranca automáticamente. Al terminar el lavado, pase la ropa a una secadora, comprobando que no esté demasiado llena y que el aire pueda circular con normalidad, para un secado óptimo. Seleccione y pague el tiempo de secado deseado. Por último, cuando la secadora se detenga, recoja una ropa lista para volver directamente al armario.
Una central de pago, sin monedero en cada máquina, como sí ocurre a veces en otros países:
En la mayoría de las lavanderías modernas ya no se paga moneda a moneda en cada aparato: un único terminal de pago, la « central de pago », controla todas las máquinas. Usted marca el número de su lavadora o de su secadora, paga, y el terminal la pone en marcha.
El pago se hace con monedas o billetes, y la central devuelve el cambio. En caso de duda, las instrucciones están colgadas en la pared y casi siempre hay un cliente habitual dispuesto a echar una mano a quien llega por primera vez.